lunes, 16 de enero de 2017

CUANDO ERA NIÑO ...

Cuando era niño tenía
esa inocencia feliz,
que me bastaba un balón,
de cromos la colección
y un trozo de regaliz.

Soñaba con aventuras,
donde era paladín bueno
que batallaba por la paz,
para ser Capitán Trueno,
o el Guerrero del Antifaz.

No era un niño “rojo”,
ni fui niño falangista,
pero canté el Cara al Sol,
y me sentía un artista
al decir: SOY ESPAÑOL.

Mas sigo con mi niñez…
que fue en extremo gozosa
por tiempo y por aptitud,
que con candidez hermosa
hasta lo negro era luz.

Por eso son mis recuerdos
de sencillez infinita,
con sus orlas de valores,
donde las horas bonitas
se suman a días mejores.

Recuerdo un día de Reyes
de un año lejano en metas,
que por sacar buena nota
me trajeron unas botas…
en vez de la bicicleta.

Para que un ratito a pie
y otro ratito andando,
aprendiera lo que vale
el camino “San Fernando”…
de Somahoz a Corrales.

Y nunca podré olvidar
la noche de Noche Buena
y el villancico al cantar,
¡¡qué rica estaba la cena!!
y… ¡qué bello fue ver nevar!

Pero faltó el chocolate
el mazapán y el turrón,
mi madre hizo torrijas
y venga Dios y corrija
si aquello no era bombón.

Son estampas muy sencillas
que el recuerdo engrandece
cuando repasas la infancia,
valorando circunstancias
de aquel tiempo que enternece.

Yo tenía unos pantalones
limpios pero remendados,
unas katiuskas de goma
dos jerseys de quita y toma
y una boina azul morado.

El tiragomas, tirachinas,
y las canicas de barro,
la peonza de madera,
el tres en raya, o el marro
y el jugar a lo que fuera.

El recuerdo de un pupitre,
de la pluma y tinta china,
del Catecismo y Catón,
del brillo de brillantina
y hasta el olor del jabón.

La llegada del verano,
las grandes festividades,
el chapuzón en el río,
todo eran novedades,
todo el Mundo era mío.

Pues siendo pocas las cosas,
bastaba para estar pleno
en aquella vida especial,
donde premiaban lo bueno
y se castigaba el mal.

Urbanidad en la calle,
en casa escuchadores,
estudiosos en la escuela,
respeto con los mayores
y si no… “hostia que vuela”.

Y siguiendo las enseñas,
que el abuelo te decía
como regalo de abuelo,
trabajarás cada día
y en la Tierra tendrás Cielo

O como decían los frailes
de las Escuelas Cristianas,
futuristas del mañana,
entre muchas otras cosas,
“A juventud ociosa…
 vejez trabajosa”.

Y a pesar de ser un niño,
eras proyecto de mayor,
donde podías jugar,
estudiar y respetar,
para alcanzar lo mejor.

Una época pasada
que traigo hoy al presente
como un bonito guiño,
porque algo en mi mente
me pide ser ese niño.

Tinuco

jueves, 12 de enero de 2017

LO QUE PUEDO DARTE MUJER

Por una cuerda de flores
subí con atrevimiento,
en noche poco oportuna,
hasta el propio Firmamento…
para bajarte la Luna.

Pero fue vano el intento
pues, los luceros resentidos
tienen de novia a la Luna
y cuentan con la fortuna
de ser por ella queridos.

Y como subí… bajé
por esa cuerda de flores,
sin interrumpir los celos
donde viven los amores
que se fraguan en el Cielo.

Ya con los pies en la Tierra
supe bien qué te daría
para mostrarte ternura,
el lograr que en cada día
haya horas con ventura.

Donde un gesto convincente
o una fugaz sonrisa
besen tu rostro contento,
y así sientas esa brisa
que sopla en ese momento.

O buscar en tu mirada
los ojos en que me veo,
para llegar al infinito
y decir algo bonito
que te produzca recreo

Y lograr que nuestras manos…
en silencio sean alianza
sobre la piel, con dulzura,
cual si fuera sutil danza
que da un beso con mesura.

Y al calor de la lumbre,
departir las incidencias
que dan el paso de los días,
aportando ocurrencias
de animosas simpatías

Dar ese paseo que sabes…
que se pierde en el pinar
por agrestes vericuetos,
donde el jilguero al cantar…
con la senda hace sonetos.

Y llegar a la atalaya,
mirador de nuestras miras,
con la exclamación de un ¡¡OH!!
donde en silencio suspiras…
y también suspiro yo.

Sin eternos compromisos
y sin promesas banales
que exijan comportamiento,
que ofrecimientos florales…
al final los lleva el viento.

Ser uno indivisible,
que al sumarse logre el par
en un excitable lío,
para confluir cual ríos…
juntos en el mismo mar.

Es mejor dar un presente,
con el presente renovado,
que a la luz de la mañana
se filtre por la ventana
sin ceñirse a lo ajustado.

Este es mi ofrecimiento,
sencillo cual puedes ver,
sin lunas y sin luceros,
sólo digo que te quiero…
y, te lo digo a ti… MUJER.

Tinuco

martes, 20 de diciembre de 2016

POSTAL NAVIDEÑA

Yo que no soy cristiano,
ni moro, ni judío,
ni tengo religión,
te ofrezco mis dos manos
con toda la ilusión.

Si a mi puerta llegas,
mi puerta se abrirá,
yo te daré mesón
y limpiaré las llagas
de tu alma y corazón.

Preparados tengo alimentos
que, aunque frugales, son puros
y una manta de albardilla
que te librará de vientos
y de malas pesadillas.

Una almohada, una estera,
una lumbre con calores,
un abrigo resguardado
y una verdad austera
para ti, porque has llegado.

Mi voz será una tonada,
que de forma genuina
te dará leal mensaje,
entonado de alboradas
y perdido en el paisaje.

Mi mirada será brisa,
mis gestos acompasados
de entera afabilidad
y, sobre todo, una sonrisa
que dibuje lo que es PAZ.

Y al partir a tu destino,
recuerda, no soy cristiano,
ni moro, ni judío
y no tengo religión,
soy uno más en el camino
que te ofreció sus manos
por una humana razón.

Tinuco